
Este pasado jueves tuvimos por aquí a
Sonny Vincent y se me hizo tan raro que un personaje de este calibre no llegara a meter ni 40 personas en una sala que a veces me pregunto donde coño están los punkies de esta ciudad. Tanto perro flauta por ahí suelto y tanto maniquí con camisetas de Offspring, Green Day... para luego no estar donde hay que estar. Claro que seguramente desconocen que Mr.
Sonny Vincent ya estaba pateando culos cuando a la mayoría de esas bandas (¿punk? jaja) no estaban ni siquiera en pañales. Pero desgraciadamente así es la vida amigos, unos cardan la lana y otros se llevan la fama como dice el refrán, aquí no hay nada como morirse para que empiecen a hablar bien de ti, o por lo menos para que se acuerden.
Sonny Vincent es una leyenda, historia viva del punk rock, uno de los protagonistas absolutos en la explosión de este movimiento en la ciudad de Nueva York de mediados de los ´70, donde tocó en lugares tan emblemáticos como el CBGB y junto a bandas como
The Cramps,
Suicide o
Dead Boys entre otros. Supongo que eso a mucha gente se la suda, puede que algunos ni se enteraran, pero es que ni el precio anticrisis de la entrada podía ser excusa para no ir a este concierto ¡¡6 míseros € anticipada!! en fin, es lo que hay.

Yo no iba a desperdiciar mi oportunidad de ver otra vez a este crack, así que con suficiente antelación me acerqué al Savoy antes de la apertura de puertas para ver un rato las pruebas de sonido. Después mientras me tomaba una cervecita en el bar de enfrente, haciendo tiempo con los colegas, vemos salir a
Sonny junto al resto del grupo a la calle y aprovechamos en ese momento para que nos firmara una foto que le hicimos en su anterior visita por estos lares. Sorprendido por ello accedió a nuestra petición y en ningún momento dio muestras de ese caracter tan personal y controvertido que algunos dicen que tiene, al contrario, nos atendió amablemente y agradeció nuestra presencia por haber ido al concierto.
Llama la atención lo bien conservado que se encuentra este hombre para la edad que tiene, y es que no aparenta ni de lejos esos 58 años con los que cuenta ya. ¿Habrá hecho un pacto con el diablo? Apuesto a que sí, porque no es solo la apariencia física, aún conserva mucha de la energía y el espíritu juvenil de sus inicios cuando fundó y lideraba a
The Testors. El tio ha nacido y vive para esto, lleva tocando de forma profesional desde los 14 años y queda reflejado encima del escenario desde la primera hasta la última canción. Es puro nervio y actitud, no paró ni un solo segundo ni cuando rompió una cuerda a la tercera canción, siguió tocando su guitarra como si nada con cinco cuerdas y echándole un par de huevos.

Esta vez
Sonny Vincent escogió como banda de acompañamiento a miembros de
The Gee Strings, estuvo bien respaldado por
Paul Grace al bajo y coros,
Bernadette a la guitarra y
Todd Kramer a la batería para hacer un exhaustivo repaso a lo mejor de su carrera. Todo ello concentrado en canciones que en su mayoría no sobrepasan los tres minutos de duración, llenas de furia y frustación, como "Bad Attitude" o "Madras Prison" de su etapa con
Model Prisoner. Tampoco faltaron trallazos comos "Busted" o "French Music" del imprescindible
Parallax In Wonderland (2000), que salieron disparadas igual que escupitajos directas a los cuatro gatos allí presentes.
Sonny Vincent dio, simple y llanamente, una lección de auténtico y genuino punk rock. Después de más de cuarenta años de carrera poco o nada tiene que demostrar ya, sin embargo parece que sigue siendo ignorado por muchos, la historia algún dia lo pondrá en su lugar, entre los grandes como lo que es, y Gijón fue una vez más testigo de ello. Lástima que no haya tenido más repercusión.