domingo, 13 de enero de 2013

Homenaje a WILKO JOHNSON / DR. FEELGOOD: "OIL CITY CONFIDENTIAL" [documental]


Cualquier momento es bueno para reivindicar a Dr. Feelgood, una de las bandas más emblemáticas del Rock británico surgida en los primeros años ´70, precursores de la explosión punk que más tarde tendría lugar en las mismas islas, y parte de la Historia musical que conviene reflotar de vez en cuando para rendir homenaje a un cuarteto que, me da la impresión, a veces parece eclipsado por otros grandes nombres de la época, injustamente, todo hay que decirlo. 

Para todos aquellos que aún no hayan tenido el gusto de escucharlos, simplemente recomendarles la excelente trilogía inicial: Down by the Jetty (1974), Malpractice (1975) y el directo Stupidity (1976), por ese orden, los tres discos fundamentales que grabó la formación original, donde Lee Brilleaux (voz/armónica) y Wilko Johnson (guitarra) partían la pana dentro del cuarteto inglés. Más tarde Wilko Johnson abandonaría el grupo y nada volvió a ser lo mismo, ni para uno ni para otros, debido a un choque de personalidades que se hizo insoportable por ambos lados.


Otra buena opción para iniciarse con Dr. Feelgood es el documental "OIL CITY CONFIDENTIAL", que vi cuando se estrenó, hace tres años, y lo recuperé ayer después de enterarme esta semana de la nefasta noticia que dias atrás nos comunicaba Robert Hoy, manager de Wilko Johnson. Y es que un cancer terminal de páncreas lo tiene sentenciado, quedándole muy pocas semanas de vida. Curiosamente la misma enfermedad que fulminó a Lee Brilleaux en 1994.


La decisión de Wilko Johnson de no someterse a tratamiento y morir con la botas puestas, encima de un escenario, a sabiendas que su enfermedad es irreversible, dice bastante de su carácter indomable. Un ejemplo de resistencia hasta el final luchando por sus ideales: Rock & Roll a muerte. Mejor seguir enchufando una guitarra mientras el cuerpo aguante que hacer lo propio a una máquina de un hospital, debió pensar. Con dos cojones, sí señor. 

En cuanto al documental, ya os digo que muy recomendable, vereis como captura el nacimiento y ascensión de Dr. Feelgood, desde sus origenes en la gris localidad de Canvey Island, retratando aquellos primeros ´70 entre un panorama poco alagüeño, rodeados de refinerías de petróleo en llamas. De ahí portarían su propia antorcha incendiaria para arrasar incontables escenarios hasta pegar el salto a USA, en un apasionante viaje que intercala imágenes de cine, estilo ganster de los años ´50, con memorables fotografías y archivos sonoros de la época. Textimonios como los de Joe Strummer (The Clash), Glen Matlock (Sex Pistols), la madre del fallecido Lee Brilleaux, y por supuesto la figura clave de Wilko Johnson narrando en primera persona su particular visión de la historia, con mucho entusiasmo y grandes dotes de orador. 



(descarga AQUI para verlo en su totalidad)

Emocionante y muy emotivo, más en estos dias que ya sabemos el fatal desenlace, pero igualmente imprescindible OIL CITY CONFIDENTIAL tanto para los fans de Dr. Feelgood como para quien se acerque por vez primera a su obra. Ahí queda retratado parte de un periodo histórico e irrepetible, el documento de una mítica banda que escribió con letras muy grandes la palabra del ROCK & ROLL.

4 comentarios:

manel dijo...

Imprescindible. Saludos.

Aurelio dijo...

Que putada. Hace un par de años tuve la oportunidad de ver a Dr. Feelgood en directo, y aún no siendo la formación original, disfrute de lo lindo con sus viejos temas.

Un saludo.

Johnny dijo...

Una decisión difícil la de no someterse a tratamiento. A mí realmente los Feelgood que me gustan son lógicamente los de la primera etapa. Recuerdo que lo vi en directo a principios de los 90, me llevaron casi de la oreja porque conocía a los Feelgood pero no me fiaba, y me impactó muchísimo, difícil de olvidar aquel concierto. Salud.

KARLAM dijo...

manel, muy cierto.

Aurelio, no te lo discuto pero de Dr. Feelgood solo llevan el nombre, es una banda de versiones porque no queda ni uno del principio. A Wilko Johnson no le hace ni puñetera gracia, y a mi tampoco me haría en su lugar...

Johnny, la otra opción tampoco era mucho más fácil. En esa situación es complicado ponerse en el pellejo de otro, pero cuando la enfermedad es irreversible y no hay cura, mejor emplear el poco tiempo que te queda haciendo lo que más te gusta, ¿no crees?


Por cierto, se me había pasado comentar que dejo en descarga el documental en V.O.S.

Un saludo a todos, y gracias por vuestra visita amigos.