
Segunda visita que recibimos en lo que va de año de esta banda inglesa, que tan buena prensa tuvo cuando en febrero se pasaron por el Dom Pedro. Según tengo entendido
The Brew no iban a regresar por aquí hasta septiembre/octubre (próxima gira que ya tienen programada), pero al tener cerrada una fecha para el Festival Luna Lunera ellos mismos se ofrecieron para volver a Gijón, ya que quedaron encantados con la respuesta del público asturiano en su anterior concierto. Como en febrero no fui, a pesar de tener entrada, me fié de mis buenas fuentes para no dejarlos pasar y comprobar
in situ lo que me habían contado. En principio el grupo local
Los Osos iban a hacer de teloneros pero por problemas de última hora se cayeron del cartel, así que a eso de las doce y media de la noche salieron
The Brew.
Lo primero que me llamó la atención fue ver una sala casi a rebosar, algo que me alegra y me desconcierta a partes iguales, no es ni medio normal la expectación que levanta este grupo relativamente nuevo del que apenas se sabía nada hasta hace bien poco. Muchas caras jóvenes se agolpaban en las primeras filas por ganar un pie que les acercara lo más posible al escenario, impacientes por el comienzo, y cuando esto sucedió una explosión de júbilo inundó el Dom Pedro. Mejor recibimiento no pudieron tener y su respuesta no se hizo esperar rockenado duro ya con la primera
"Every Gig A Neighbour". A esta le siguieron otros dos temas del último disco antes de la tremenda versión
"Little Wing", en la que
Jason Barwick demostró ser un alumno aventajado de
Jimi Hendrix y
Stevie Ray Vaughan. Atención a este joven porque apunta para figura, sin parar ni un solo segundo no dejó de asombrarnos tocando su guitarra de una forma magistral, recreándose con su instrumento y sacando cada nota como si le fuera la vida en ello. El solo que se marcó con un arco de violín emulando a
su ídolo Jimmy Page fue algo increíble.

Las canciones ganan en directo muchísimos enteros con respecto al disco, y temas como
"Post code Hero", "Hearts Desires" o
"A Smile To Lift The Doubt" de su primer trabajo llegan a sonar realmente descomunales. No se quedan atrás las nuevas tampoco, a las que imprimen de igual manera altas dosis de fuerza y sentimiento, dejándose llevar a veces en jams sessions de auténtica impresión.
Tim Smith al bajo, el veterano del grupo, a parte de cantar algun tema le metió bien a las cuatro cuerdas y formó junto con su hijo un tandem rítmico fantástico. En el solo de batería justo antes de los bises,
Kurtis Smith por poco destroza su instrumento, se liberó de las baquetas para usar sus manos como percusión y tuvo que salir
Manolo (el dueño del local) para echar una mano sobre la marcha porque aquello se iba literalmente al suelo. ¡Menudo recital chaval!
Al final se despidieron con un par de bises: una muy jaleada
"A Million Dead Stars" que puso los pelos de punta a más de uno, y
"Voodoo Child" de
Jimi Hendrix dejando al personal más boquiabierto de lo que ya estaba. Dos horas y cuarto de auténtico infarto que gozamos en un concierto como pocos se ven hoy en dia. Pienso que de seguir en esta línea y si no se lo creen demasiado tienen toda la pinta de pegar el pelotazo y convertirse en algo muy grande sin tardar mucho tiempo.
The Brew confirmaron todo lo bueno que se viene diciendo de ellos y más, así que quien no los haya visto todavía que haga lo imposible por no perdérselos el próximo otoño, habrá otra oportunidad y es muy posible que yo repita.