Tan solo dos paradas nos ofrecían
Monster Magnet en territorio estatal, Barcelona y Madrid, seis años después de su última visita a España. Por aquel entoces, recuerdo aquel concierto en Barakaldo como lo mejor del año 2008, y no precisamente porque fuera mi estreno con ellos, que también debió influir, para qué negarlo, cuando vinieron para presentarnos
"4-Way Diablo". Entre medias editaron
"Mastermind" (2010), un disco que les reportó mayores beneficios económicos respecto a su predecesor, pero con pocas o ninguna canción sobresaliente y que parecía compuesto con el piloto atomático y a toda prisa. Personalmente ese disco supuso una tremenda desilusión. Con
Ed Mundell fuera de la banda y
Dave Wyndorf en un preocupante deterioro físico, el futuro se presentaba poco optimista e incierto.
Pero llegó el 2013 y
Monster Magnet nos sorprendían de nuevo a la mayoría de sus seguidores con un inesperado trabajo que rememoraba lo mejor de lejanas épocas pasadas. Sí,
"Last Patrol" parece la continuación lógica de
"Dopes To Infinity" de no ser porque han pasado casi veinte años (!), y porque todos dábamos por finiquitada esa sobredosis de Stoner Rock impregnada de alucinante Psicodelia, aunque echaran mano de ella rescatando canciones en sus habituales repertorios de directo.
Pues bien, nos plantamos en 2014 con las expectativas por todo lo alto después de haberse cascado un soberano discazo, y en este caso no había excusas, ni las tenían ellos para girar y regresar de nuevo a nuestros escenarios, ni las teníamos nosotros para faltar una de las citas más importantes del año, la de recibir a
Lord Windorf liderando su
Monstruo Magnético procendente del espacio.
Sí faltaron los teloneros
Steak en contra de su voluntad, y es que horas antes nos enterábamos que algunos hijos de puta les robaron todo el equipo a los ingleses la noche anterior en Barcelona, después del concierto. Me hubiera gustado repetir con ellos, pero bueno,
al menos queda el consuelo de haberlos visto en Gijón, como os contaba recientemente. Este hecho propició que se retrasara unos minutos la apertura de puertas y se adelantase el comienzo de
Monster Magnet, momento que tuvo lugar sobre sobre las 21:15h con una sala prácticamente a rebosar y un inmejorable ambiente.
Ante un clamor popular descendieron las escaleras laterales de la sala, respondieron saludando y a continuación dieron comienzo con "I Live Behind the Clouds". El guion previsto que sabíamos de antemano. Poco que objetar. "Last Patrol" la segunda en caer y todas las demás seguidas en el mismo orden que el disco. No es lo habitual defender de esta manera un nuevo trabajo pero ¿quién somos nosotros para juzgarlos? Además, la jugada resultó pese a no ser "Last Patrol" uno de esos discos llamados "de directo", recreando fielmente la grabación con diferentes pasajes emocionales, gracias a la sobriedad de una banda que funciona como una máquina siendo Dave Wyndorf el amo y Señor.
Él controla los mandos, acapara toda la atención, empuña la guitarra y cada gesto de su cara delata que lo vive haciéndonos partícipes del show como si de un ritual se tratara, todos rendidos a sus pies y el poder de su garganta. Tan solo Phil Caivano y Garrett Sweeny dan un paso al frente cuando Dave retrocede para encargarse de los samplers y teclados, mientras Chris Kosnik, recien incorporado, muy discreto, se mantiene en un segundo plano permanente. Todo lo contrario que su compañero y subordinado en The Atomic Bitchwax, Bob Pantella, que aún tapado al fondo se hace notar marcando el ritmo con mucha precisión.
En la recta final con los cuatro bises:
"Twin Eath", "Look To Your Obr The Warning", "Dopes To Infinity" y la apoteósica
"Space Lord" coreada a gritos por toda la sala con los cuernos en alto. ¡Indescriptible! ¡¡Los pelos como escarpias!! Si además tienes la suerte de estar muy bien acompañado como lo estuve yo por dos colegas como
Javistone y
Lorbada, ¿que más podía pedir? Nada. Bueno sí, una pua de
Caivano, setlist, camiseta (la última que quedaba de mi talla) y fotos con
Chris Kosnik y
G. Sweeny para rematar, sin contar con ello y justo antes de que marcharan. Ni a pedir de boca, vamos. ¡Una pasada!