
Dias atrás os comentaba que este concierto de
JD McPherson prometía, era su primera visita a Gijón y era de suponer que tendría un gran recibimiento. No me equivocaba. A sabiendas de que había agotado las entradas por Madrid fui precabido y un dia antes me agencié la mia y cuatro más para los amigos que nos juntaríamos en The Monkey Club. Falló uno pero al final no resultó difícil colocar la sobrante (¡¡Nos las quitan de las manos, oiga!!) y una vez dentro intentamos coger un buen sitio, misión harto complicada a pesar de que entramos a la hora prevista, las 22:00h. Las primeras filas ya estaban ocupadas y la sala se llenaba poco después.
Pues bien, hasta 50 minutos tuvimos que esperar para ver a
JD McPherson, algo fuera de lugar, totalmente injustificado y muy incómodo más si tenemos en cuenta las condiciones en que nos encontrábamos: Hacinados como sardinas en lata y sin ventilación. Ya estoy un poco hasta los cojones de soportar calores sofocantes cada vez que entro en esta sala, siempre insoportable haya poca gente o mucha, peor si ocurre lo segundo como ayer, cosa que parecen tener como "norma de la casa". O bien no se pone el aire o se pone tarde cuando está terminando el concierto ¿Para ahorrar? ¿Para que consumamos más bebida? ¡Ya os vale, colegas!
Bueno, dejaré para otro dia el decálogo de "cosas que te pueden arruinar un concierto", pero es que ayer se juntaron unas cuantas, tantas que ya me estaba arrepintiendo de haber ido incluso antes de que diera comienzo la actuación. Como os decía, sobre las 23:50 salió la banda para arrancar con "Dimes For Nickels", seguida de "Fire Bug", un buen inicio en lo estrictamente musical. Por temas extramusicales, a mi me costó conectar hasta un poco más adelante. Obviando los clichés típicos de este género que parece estar de moda últimamente hay que reconocer que el concierto fue bueno.
JD McPherson defiende bien las canciones de su debut y está respaldado por unos compañeros bastante competentes, sobre todo destacando el contrabajista
Jimmy Sutton.

A parte de interpretar al completo "Signs & Signifiers" cayeron algunas versiónes (Bo Diddley, Chuck Berry...) prolongándose hasta la hora y veinte la actuación, bises incluídos. Más o menos lo que esperábamos, una buena sesión de rock & roll 50s, en la que tampoco faltó su dosis de rhythm & blues, bien aderezada con su sección de vientos mérito del saxofonista
Jonathan Doyle. Resumiendo, buen concierto sí, aunque deslucido por lo que os apuntaba al principio. Pocas ganas me quedan ya de comentar. Termino diciendo que si no lo visteis no os preocupeis, habrá más oportunidades seguro, personalmente yo me lo pensaré para la próxima.
*(setlist por gentileza de su propietaria)